LLUEVE
Fuera llueve,
y he salido sin paraguas.
¿Para qué?
Pues apenas me protegen
frente a las salpicaduras
de tus translúcidos charcos,
ni me cubren
de las gotas
que, a traición,
caen de forma oblicua sobre
mis vaqueros.
Pero ahora,
tengo frío.
Fuera llueve,
y he salido sin paraguas.
Has calado mis sinapsis.
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